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LAS AMISTADES CURATIVAS



Decía William Blake que los amigos corporales son enemigos espirituales, tras haber confiado su arte, su talento, e incluso su vida, a una serie de personales que se habían cruzado en su camino a los largo de los años y que le habían traicionado, abusando de él psicológica, económica y moralmente. Te podrás imaginar, los susodichos "amigos" hablaban pestes de él y Blake se ganó, probablemente no sin algo de razón, la fama del rarito del grupo. Ese que nunca se calla, el que decía las cosas claras y destapaba la profunda hipocresía interesada de una sociedad más preocupada por las apariencias que por la Verdad. El Gran William Blake.


De sus amigos queridos poco ha quedado hoy en día. Espero que consiguieran en vida hacer suyos sus altos objetivos de ser reconocidos, alcanzar fama y fortuna y llevar una buena vida, aderezada con suficiente poder, pesara a quién pesara. A él, a Blake, le movían otras cosas. Igual por eso quién ha prevalecido, quién nos ha conmovido, con acuarelas, poesías y relatos, quién ha sido inspiración constante para paganos, ha sido él.


Hay un momento en nuestro crecimiento espiritual en que nos empezamos a fijar en otro tipo de personas, muy diferentes en carácter, ideales y formas de estar en el mundo a lo que nunca antes nos ha llamado la atención. Nos vemos, llenos de emoción, reflejados en estos seres diferentes. Personas decididas, personas que no se amilanan, personas de caracteres fuertes, que dicen siempre su verdad, tranquila y claramente. Personas que siguen un camino que les es propio, con confianza y sin dudas. Personas que llegamos a admirar. No porque todo eso que vemos sea lo único que hay que ver, sino porque solo vemos en ellas lo que queremos ver. Ante nuestra pasividad y nuestro miedo vital, vemos su avanzar decidido, ante nuestras dudas y falta de amor propio, escuchamos sus palabras de fuerza y de fe. Obviamos, porque aún no sabemos, pero sobre todo porque queremos, todo lo que hay detrás. Porque no hay ser humano que no tenga dudas, que no pase miedo, que no se arrepienta de alguno de sus actos o que sea perfecto. Pero, en ese momento de nuestro crecimiento y despertar, necesitamos creer que hay seres humanos entre nosotros con virtudes casi angelicales... para podernos inspirar y confiar, aunque sea solo durante un momento, que nosotros también podremos, algún día, alcanzar toda esa perfección. Es una fase. Llega el día en que esa fuerza, esa fortaleza de carácter, ese paso decidido, ese no dejarse amilanar, se vuelve contra nosotros. Y lo que tanto habíamos antes admirado, ese parar los pies, por ejemplo, ante el abuso, ya no nos gusta tanto cuando somos nosotros a los que nuestro ídolo para los pies. Antes o después, la realidad se impone, y quién te parecía fuerte, quién te parecía perfecto, quién creías sabio y justo, se presenta ante ti como lo que en realidad es: Otro ser humano, normal y corriente, al que has idealizado, cosificado y utilizado porque te venía bien. No te ha importando para nada cómo se sintiera, las luchas internas que combatiera, los dolores que sufriera. Porque no lo has visto como un ser humano, lo has usado como algunos adolescentes usan los posters de los cantantes de moda. Para hacerte pajas mentales, básicamente. Como reacciones a esa desilusión anunciada, a ese caer en la cuenta de que la otra persona no es nada más que alguien que te lleva dos o tres pasos en la batalla de curarse, sanarse y ser mejor ser humano, va a depender de quién seas tú realmente. Porque, seamos sinceros, todos nos vemos a nosotros mismos como los buenos. Pero el mundo está llenito de mala gente. Las cuentas no salen. Si de verdad estamos en un sendero de crecimiento, tardaremos un tiempo en darnos cuenta de lo que hemos hecho y de lo que ha ocurrido: que hemos cosificado a otro ser humano. Pasaremos nuestros pasos del duelo: primero nos sentiremos confusos, después traicionados, más tarde odiaremos a la otra persona como fuente de todo nuestro dolor. Pasado un tiempo, despreciaremos lo que ocurrió. Y, si somos seres conscientes, si somos realmente seres valientes, si hemos tomado la responsabilidad de nuestras vidas, con todo lo que eso conlleva, la sensación de vulnerabilidad y de fragilidad, pasado un tiempo, antes o después, entenderemos. Entenderemos que él otro solo es un ser humano, que, durante un tiempo, simbolizó para nosotros el Despertar Espiritual. Que negamos lo evidente. Que la otra persona en realidad no es mejor de lo que somos nosotros mismos en potencia y que lo que vimos de feo, de malo, de traicionero en el otro, nos molestó y nos dolió tanto porque solo era un espejo de lo que aún guardamos dentro, de lo que no queremos enfrentar porque nos sentimos con derecho a la imperfección y al espacio vital y debemos sanar para continuar. Pero hay otras personas que prefieren siempre, siempre, que el malo sea el otro. Porque te amaron, te despojaron de defectos y porque en algún momento esos defectos fueron inocultables, te convierten en una arpía a la que hay de destruir. Del amor al odio en un paso de bipolarismo existencial. No hay crecimiento, no hay reconocer las equivocaciones en el corazón de todos los seres humanos y menos que nada, en el propio. Solo hay rencor, deseos de venganza y maldad. Mira tú por dónde, al final no éramos todos buenos.


¿En cuál de los dos lados estoy yo, te preguntarás? He estado y estoy aún en los dos. He cosificado amistades que admiraba por su fuerza, por su capacidad de anteponerse, de imponer límites, de creer en un ideal y me he sentido dañada, traicionada y enojada cuando han usado esa capacidad de sanarse para alejarme y ponerme límites a mi. Cuanto más pronto pasó en mi despertar espiritual, más tiempo he guardado odio, miedo y rencor, y más me ha costado reconocer, estudiar y comprender que la traicionera, la abusiva, la desalmada y demandante era yo. Y también he estado y estoy en el otro lado. He sido idealizada, idolatrada, demandada sin piedad, deshumanizada, como si mis sentires y mis necesidades no importaran nada, por cientos de personas que, en algún momento, han visto en mi el ideal en el que mirarse, que han reconocido en mi la fuerza, la dedicación y la capacidad de imponer límites que tanto necesitaban en sus vidas... cosificada, convertida en un funko espiritual. ¡Te necesito, Maeve! ¡Mueve la cabeza para mi!


He impuesto límites. Aún estoy aprendiendo a hacerlo, es un aprendizaje que nunca termina. Y he recibido, en general, reacciones muy, muy viscerales, desagradables, en muchas ocasiones, tremendamente agresivas, a ser como siempre he sido, a comportarme con firmeza y a implementar lo mismo que siempre he predicado: Que uno debe estar primero, que lo que nos molesta en el otro es lo que debemos sanar en nosotros, que las personas no son objetos, y que, como tales, tienen derecho a decir no, a imponer límites y a apartarse de lo que las de la real gana, y a hacerlo con tranquilidad y firmeza. Pero no siempre es así. En ocasiones, las menos, te encontrarás con personas que, tras su propio proceso de comprensión, reconocimiento de la realidad del ser humano, y curación, entienden. No siempre, todo el mundo, se tomará como algo personal que digas la verdad de lo que ves y lo que sientes. No siempre, todo el mundo, se tomará tus límites al abuso, a la cosificación y a la injerencia en tus asuntos como "maldad de mala malísima". Y si bien es cierto que, quienes prefieran no verte como el espejo que somos todos de los defectos del otro, es posible que te acosen, te odien, conspiren contra ti y te intenten dañar DURANTE EL RESTO DE SUS VIDAS, poco a poco, lentamente, a medida que sanes y crezcas, los que sí respeten, los que sí que sean capaces de ver sus partes dañadas, los que agradezcan, los que vuelvan, los que te acompañen en el camino, crezcan en número. Nunca serán multitudes, pero serán tan valiosos, como te permitas a ti mismo liberarte del rencor y el dolor que te produces por no querer soltar a aquellos que te apartaron y de quienes no quisiste aprender la valiosa lección que el dolor que te provocaron/te provocas al aferrarte, contenía.


En ocasiones, el que recordamos con más rabia y rencor ha sido la amistad más valiosa, más curativa y más importante de nuestras vidas. Y el dolor que aún sufrimos, el deseo de venganza, la necesidad de destrozar, de dañar, de acabar con su felicidad, no es más que el símbolo gritado en voz bien alta de lo mucho que nos hubiera gustado parecernos a ellos, y del dolor que sentimos por "no haber dado la talla", por no haber sabido ser suficientemente buenos. No te daña el que te aparta. Eres tú el que te dañas porque sientes, aún sientes, que eres menos que esa persona. ¡Despierta de una vez! No es la vida del otro la que quieren aplastar. Es la tuya la que no eres capaz de sanar. Este año es un año número 5. El número del miedo, de los cambios, del no saber qué vendrá. Estamos casi a mitad de año y para muchos de nosotros, este es el año sin duda de las amistades curativas. De estar rodeados de seres humanos que se tratan y nos tratan como a seres humanos. De poner límites y sentirnos respaldados y respetados. De gritar de frustración y sentir una mano amiga en nuestra espalda que nos da espacio para tropezarnos y para volver a levantarnos. El año de enseñarnos a nosotros mismos, realmente, a ser. Y hacerlo en compañía. Los otros, los que aún se acuerdan de nosotros, los que viven obsesionados con lo que hacemos, lo que hicimos, lo que dijimos y lo mucho que les dolimos, nos están enseñando la lección más valiosa de nuestras vidas. Que siempre hay espacio para elegir quiénes somos y qué hacemos con el tiempo que nos ha sido dado. Siempre estaremos acosados por personas que sienten que, cuando desaparezcamos, con nosotros se irán todos los dolores, todas las frustraciones y todas las mentiras que se cuentan, por las noches, a oscuras, tumbados en la cama. Que no entienden que, cuando ya no estemos, en la misma oscuridad, en la misma noche, en la misma cama, ya no quedará a nadie a quién echarle la culpa del miedo, del dolor y de la rabia. El miedo, el dolor y la rabia que nacen de no luchar con uñas y dientes para despertar de esta Matrix. No soy yo, se dicen, eres tú. Sin querer comprender que tú eres yo y yo soy tú. Que no hay más allá que la Verdad y el Comprender. Y que el Amor no es que te den la razón cuando te comportas como un cabrito. Sino ser capaz de reconocer que lo eres, sobre todo para ti mismo, y reaprender a Amarte y, así, dejar de joderle la vida al prójimo.


Las amistades curativas son como la enredadera que cubre mi muro. Debajo está el ladrillo en carne viva, devastado por el descubrimiento de haber aprendido que los seres humanos podemos ser unas auténticas mierdas. Y, solo entonces, cuando cae el enlucido, hay agarre para que arraiguen las preciosas hojas y flores de la amistad que nada espera, que todo lo da y que no se aferra.


Mucho Amor, Maeve



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8 Comments


Este artículo me recuerda cuando empecé a cuestionarme porque cada persona era mi amig@, que le daba yo de bueno y que me daba de bueno, me hizo reconsiderar. Sin duda la respuesta me ha dado contra el suelo, primero de no tener respuesta y sentirme perdida y después encontrar la respuesta que una voz pequeña decía en mi interior lo mismo que menciona este artículo, y tratar de ir por el mundo creando la menor entropía posible, y difícil difícil difícil!!!! no culpabilizarme cuando sale a flote la sombra con las personas que amo, guau! Que camino!!!! Gracias Maeve por ser parte de esa destrucción del enlucido, que crezcan hojas nuevas!!!

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Soror Cane
Soror Cane
Apr 09, 2023
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Ir por el mundo, intentando crear la menor entropía. Como entiendo estas palabras. Gracias a ti por estar, leer y compartir🙏♥️

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Noemi  León
Noemi León
Aug 29, 2022

Gracias por esta gran realidad , muchas veces intentaba ser perfecta, pensaba que era yo la que fallaba o no hacía bien las cosas , por eso las amistades iban y venían y siempre que pasaba algo era o me sentía yo culpable , hoy por hoy entiendo que las pocas personas que siguen a mi lado son aquellas que realmente me respetan y aprecian por lo que soy aprendí que la verdadera amistad es libre y sin compromisos o responsabilidades , ya tenemos bastantes responsabilidades para encima tener otra más.

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Soror Cane
Soror Cane
Oct 17, 2022
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Te acabo de leer, Noemí. Me hace feliz que mi escrito haya resonado en ti. Mucho Amor para ti!

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Patricia Contreras
Patricia Contreras
May 30, 2021

La realidad del ser humano, aprender a aceptar a cada uno con sus luces y sombras, nadie es perfecto. Cuando el espíritu realmente ayuda a pegar el alma, entiende que cada uno tiene la sabiduría interna para saber lo que debe hacer, que hay personas maravillosas como tú, que muchos admiramos, pero no dejas de ser un ser humano, con defectos y virtudes, la gracia está en ser consciente de eso y querer al otro en esa humanidad, idealizamos demasiado y después culpamos a otros, esa "culpa" que para nada sirve. Creo, deberíamos seguir más la filosofía de Spinoza, vivamos, seamos lo mejor que podamos, porque perfectos jamás, si no, no sería la experiencia perfecta para nuestra alma. Abrazos querida.

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Soror Cane
Soror Cane
May 30, 2021
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Muchas personas se autolimitan y autocastigan por no ser perfectas. Curiosamente, son las personas que más tienden a idealizar a los demás, y que más violentamente reaccionan cuando los demás, mira que sorpresa, pues tampoco son perfectos. No queda espacio para la humanidad en sus vidas. Lo sé bien, yo también anduve por ese camino. Ahora camino por un lugar de paz para mi misma, de comprensión para los otros y de puertas cerradas para el que no me ofrezca lo mismo. Es un lugar hermoso, que sé que ya no volveré a perder.

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Vero S. H.
Vero S. H.
May 30, 2021

Maeve no te imaginas cómo necesitaba leer estas palabras en este momento. Cuánta razón cariño. Gracias por ser luz 💚

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Soror Cane
Soror Cane
May 30, 2021
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No estás sola. No eres mala persona. No eres lo que los demás piensan de ti. ¡Eres querida!

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