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Basada en las antiguas creencias, mitos y prácticas de los nativos del continente europeo y de la cuenca mediterránea, la Antigua Religión hunde sus raíces ancestrales en la noche de los tiempos y la creación de los continentes actuales, en las prácticas paleolíticas y neolíticas, es hermética y por lo tanto neoplatónica, desarrollada a su vez sobre los cultos babilónicos y egipcios del mundo antiguo, idólatra, mistérica, animista, necesariamente iniciática y de comprensión siempre aprehensible, las Ramas Occidentales del Árbol de la Vida vuelve a entrar en contacto con el gnosticismo primitivo en el siglo XXI, con la Hermandad Blanca y los nuevos conocimientos mágicos y científicos del Gran Despertar de la década de los años 20, evolucionando en una mejor comprensión de la cosmogonía de nuestro universo, uniendo así ritos atávicos y rituales complejos con autognosis en una práctica única para cada creyente, pero con una sola creencia para todos ellos, un tronco común de culto, creencia y Verdad, en el que no caben dogmatismos sino solo devoción y evolución personal. Una creencia duoteísta que se manifiesta en politeísmo y se fundamenta en el Culto a los ciclos vitales de la Naturaleza, a los Ancestros y seres queridos fallecidos, y a la dualidad Vida/Muerte como Despertar e Iniciación. La Antigua Religión es de prácticas mágicas y culto devocional, pero NO BRUJERÍA. Los devotos y sacerdotisa de la Antigua Religión devocionamos al Sagrado Masculino y el Sagrado femenino, manifestados en las esferas en el Gran Dios Padre y la Gran Diosa Madre y emanadas en la Diosa Blanca, la Diosa Roja, la Diosa Negra y el Dios Oscuro del Bosque.

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